Joe Brainard y su libro Me acuerdo

“La memoria es el único paraíso del cual no podemos ser expulsados.” Jorge Luis Borges

Gerardo Colmenero

3/28/20255 min read

white ceramic plate with brown and white bread
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Joe Brainard fue un artista y escritor estadounidense que en 1970 publicó I remember (Me acuerdo para la edición en español). El libro tuvo reconocimiento por ser original y conmovedor, en él describe las imágenes de su vida por medio de frases y con ello retrata a una generación en los Estados Unidos.

Y es que la memoria es más que un registro, es una fuerza que da sentido, un configurador cultural clave tanto en sociedades como en personas, es parte de nuestra identidad y como decía Carlos Fuentes, la identidad es lo que somos ahora mismo.

Desde que conocí el libro me gustó esa manera de escribir para contar la vida. Escritores como Georges Perec y Margo Glantz ya han hecho su libro inspirados en Brainard. Te animo lector a que escribas, solo tienes que traer a la memoria aquellas imágenes que surgen de forma espontánea y emocional y como un mantra escribir a cada inicio de frase: Me acuerdo...

Me acuerdo que muchas familias se sentaban afuera de su casa al atardecer para conversar y saludar a la gente que pasaba.

Me acuerdo que mi papá me disfrazaba para los concursos infantiles de Halloween y casi todos los gané.

Me acuerdo que la cantina Gota de uva estaba en una esquina a la vuelta de mi casa y cada noche veía decenas de mariachis ofrecer sus servicios.

Me acuerdo que un día me perdí en la Soriana del centro.

Me acuerdo que solo tuvo una pelea en primaria, fue con un niño muy flaco, y me sentí mal por ello.

Me acuerdo que me iba caminando cada mañana desde mi casa a la escuela primaria.

Me acuerdo que algunas tardes iba a una casa frente a mi casa, porque era la tienda de Don Luis, compraba unas papas fritas, unas galletas y una coca cola en bolsa, luego regresaba a ver las caricaturas.

Me acuerdo que mis papás un día salieron de casa y me pidieron que no le abriera a nadie. Más tarde llegó una tía a pedir el baño y no le abrí.

Me acuerdo de una mañana en la primaria que al estar formados en filas, antes de pasar al salón, la Directora de la escuela me pasó al frente. Me puso de ejemplo ante cientos de niños de cómo llevar la camisa planchada, los zapatos boleados y el cabello peinado.

Me acuerdo que mi mamá escuchaba mucho a Juan Gabriel y me ponía celoso.

Me acuerdo que me regalaron una grabadora y algunas veces fui a una esquina a hacer competencias de rap con música de Vanilla Ice y de MC Hammer.

Me acuerdo que había en la colonia un niño que nos protegía de otros niños porque era más grande que mis amigos y que yo.

Me acuerdo que mi papá tenía unos amigos con apodos muy curiosos: el Barañas, El Loco, El Marciano, La Matita.

Me acuerdo que muchas tardes las pasaba jugando futbol en la calle y poníamos piedras como porterías, un día mis papás nos regalaron dos porterías hechas con varilla y costal de rafia.

Me acuerdo que en casa de mis abuelitos maternos ponían un nacimiento que ocupaba todo un cuarto y la pared estaba tapizada de gobernadora, un arbusto del semi desierto cuyo aroma me significa la Navidad.

Me acuerdo que mi papá tenía su consultorio como médico en nuestra casa y yo espiaba sus consultas detrás de unas cortinas.

Me acuerdo que cuando discutía con mis papás me iba caminando a la casa de mis abuelos maternos, ellos me recibían con un plato de frijoles con queso y con pan dulce.

Me acuerdo del pasillo que llevaba al patio en casa de mis abuelos y que a veces lo tenían con costales llenos de harina, de azúcar y de piloncillo que obstruían el paso.

Me acuerdo de las ocasiones en que por la tarde me mandaban a la tienda y me topaba a mi abuelito en su triciclo repartiendo el pan.

Me acuerdo de querer ir al catecismo a la vuelta de mi casa porque lo enseñaban unas lindas muchachas que al final nos regalaban una paleta.

Me acuerdo cuando en diciembre me llevaban por la noche a las peregrinaciones religiosas de mi ciudad para ver las danzas tradicionales y a los viejos de las danzas.

Me acuerdo que mi casa era de dos pisos y para bajar me resbalaba en caballito por el pasamanos de madera.

Me acuerdo de lo impresionado que estaba cuando con emoción le avisé a mi papá que ya había comenzado la guerra contra Irak.

Me acuerdo que contaban que en la cochera de la casa habían velado a una viejita hace muchos años y eso me daba miedo.

Me acuerdo que un día quería cerrar nuestra pesada cochera de madera y no podía con mis fuerzas y de pronto un borracho se quería meter y me ayudó un vecino.

Me acuerdo que un día hubo una gran pelea entre grupos de niños y adolescentes y recibí un golpe fuerte en la espalda, al instante vi que era un ladrillo que alguien aventó desde lejos, la persona que lo hizo estaba asustada. Afortunadamente me dio por el lado de la tabla del ladrillo y en el centro de mi espalda y no fue de gravedad.

Me acuerdo pasar días enteros escuchando la radio con mis audífonos.

Me acuerdo que mis sueños favoritos eran aquellos en donde iba por la calle entre caminando y flotando, flotaba con la gracia de un bailarín sobre las cosas.

Me acuerdo que mis papás me regalaron un maletín clásico al entrar a la secundaria. Era el único alumno con maletín y me pensaba distinguido.

Me acuerdo que en la secundaria luego llevé una mochila Adidas y un compañero me dijo que si sabía que Adidas significaba Asociación de idiotas dispuestos a superarse. Pensé regalársela.

Me acuerdo que mi papá pintaba banderas en la cochera con serigrafía.

Me acuerdo que los adultos me preguntaban que qué iba a ser de grande y les decía que doctor.

Me acuerdo que tuvimos decenas de conejos sueltos por toda la casa, de repente pasadas algunas semanas salían conejos chiquitos que nunca había visto, aunque lo que más se multiplicaba eran las bolitas negras de popó.

Me acuerdo que tuvimos cerdos en la casa, luego la hembra tuvo cerditos y un día se se salieron a la calle y fuimos corriendo tras de ellos hasta atraparlos.

Me acuerdo que en cuarto de primaria un examen me pareció difícil y lloré, entonces la maestra me pasó a su escritorio y me dijo las respuestas.

Me acuerdo que me gustaba tener balcón en la casa para asomarme y ver a las personas pasar, mi papá a veces ahí prendía carbón para asar alitas con mostaza.

“La vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda y cómo la recuerda para contarla.” Gabriel García Márquez